viernes, 28 de junio de 2013
miércoles, 19 de junio de 2013
martes, 18 de junio de 2013
cartas de una pionera
alguien que me conoce muy bien me envía por correo un libro
que sabe que me va a gustar,
Cartas de una pionera de Elinore Pruitt Stewart.
son cartas escritas hace justamente un siglo y reflejan
la vida de una mujer que se va al Oeste, harta de la ciudad y sus miserias.
en ese tiempo el gobierno de EEUU ofrecía tierras casi gratis a quien
construyera allí su casa y viviera al menos cinco años.
son unas cartas deliciosas, llenas de entusiasmo y humor
y llenas también de excursiones a caballo o en carreta,
de vecinos peculiares que en algunos casos viven a días de viaje,
de desgracias, de nieve, de desierto, de aventuras,
de mucho trabajo y de alegría.
y me gusta cuando dice: mis castillos en el aire han sido para mí
verdaderos hogares.
para mí también.
que sabe que me va a gustar,
Cartas de una pionera de Elinore Pruitt Stewart.
son cartas escritas hace justamente un siglo y reflejan
la vida de una mujer que se va al Oeste, harta de la ciudad y sus miserias.
en ese tiempo el gobierno de EEUU ofrecía tierras casi gratis a quien
construyera allí su casa y viviera al menos cinco años.
son unas cartas deliciosas, llenas de entusiasmo y humor
y llenas también de excursiones a caballo o en carreta,
de vecinos peculiares que en algunos casos viven a días de viaje,
de desgracias, de nieve, de desierto, de aventuras,
de mucho trabajo y de alegría.
y me gusta cuando dice: mis castillos en el aire han sido para mí
verdaderos hogares.
para mí también.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Advertencia
El contenido de esta obra no puede ser reproducido
mediante procedimientos fotomecánicos ni por ningún
otro sistema hipercientífico. Mejor que eso, memorícelo y
recítelo en lugares públicos ante cualquier auditorio con
gestos exagerados y prodigiosos volatines.
(este es la advertencia antipiratería de la Editorial Media Vaca.
Chapeau!)
mediante procedimientos fotomecánicos ni por ningún
otro sistema hipercientífico. Mejor que eso, memorícelo y
recítelo en lugares públicos ante cualquier auditorio con
gestos exagerados y prodigiosos volatines.
(este es la advertencia antipiratería de la Editorial Media Vaca.
Chapeau!)
miércoles, 15 de mayo de 2013
Oropéndola
Mayo es el mes en el que canta la oropéndola,
canta todas las mañanas escondida en un chopo
y su canto es monótono, una melodía simple que se repite
siempre en el mismo tono, tan musical
por su timbre muy puro, como de flauta antigua,
(y también un poco triste).
Si acaso deja entrever su plumaje negroamarillo,
es sólo el tiempo que le lleva desplazarse a otro chopo
-un trazo fugaz de ondulaciones veloces-
y desde allí sigue cantando.
No volverá a cantar en todo el año:
se marchará en silencio hacia otras tierras.
Yo miro largamente los chopos donde estuvo,
donde estará otra vez cuando vuelva un nuevo mayo.
Manuel Garrido, Tu voz en mi jardín.
(y sí, acabo de verla entre los chopos, ayer solo la oí, qué alegría!)
canta todas las mañanas escondida en un chopo
y su canto es monótono, una melodía simple que se repite
siempre en el mismo tono, tan musical
por su timbre muy puro, como de flauta antigua,
(y también un poco triste).
Si acaso deja entrever su plumaje negroamarillo,
es sólo el tiempo que le lleva desplazarse a otro chopo
-un trazo fugaz de ondulaciones veloces-
y desde allí sigue cantando.
No volverá a cantar en todo el año:
se marchará en silencio hacia otras tierras.
Yo miro largamente los chopos donde estuvo,
donde estará otra vez cuando vuelva un nuevo mayo.
Manuel Garrido, Tu voz en mi jardín.
(y sí, acabo de verla entre los chopos, ayer solo la oí, qué alegría!)
lunes, 22 de abril de 2013
Te decía...
Te decía en la carta
que juntar cuatro versos
no era tener el pasaporte a la felicidad
timbrado en el bolsillo,
y otras cosas más o menos serias
como dándote a entender
que desde antiguamente soy tu cómplice
cuando bajas a los arsenales de la noche
y pones toda tu alma
y la respiración
perfectamente controlada,
por mantener en pie tus rebeliones
tus milicias secretas
a costa de ese tiempo perdido
en comerte las uñas, en mantener a raya
tus palpitaciones,
en golpearte el pecho por los malos sueños,
y no sé cuántas cosas más
que, francamente, te gastan la salud
cuando en el fondo
sabes que estoy contigo
aunque no te vea
ni tome desayuno en tu mesa
ni mi cabeza amanezca en tu pecho
como un niño con frío,
y eso no necesita escribirse.
Gonzalo Rojas.
que juntar cuatro versos
no era tener el pasaporte a la felicidad
timbrado en el bolsillo,
y otras cosas más o menos serias
como dándote a entender
que desde antiguamente soy tu cómplice
cuando bajas a los arsenales de la noche
y pones toda tu alma
y la respiración
perfectamente controlada,
por mantener en pie tus rebeliones
tus milicias secretas
a costa de ese tiempo perdido
en comerte las uñas, en mantener a raya
tus palpitaciones,
en golpearte el pecho por los malos sueños,
y no sé cuántas cosas más
que, francamente, te gastan la salud
cuando en el fondo
sabes que estoy contigo
aunque no te vea
ni tome desayuno en tu mesa
ni mi cabeza amanezca en tu pecho
como un niño con frío,
y eso no necesita escribirse.
Gonzalo Rojas.
domingo, 21 de abril de 2013
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