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sábado, 25 de marzo de 2017

-Hay algunos a los que les gusta ensuciarse-

Hay algunos a los que les gusta ensuciarse
y arreglar cosas
beben café al alba,
cerveza después de trabajar

Y otros que no se manchan
aprecian sin más las cosas,
para desayunar toman leche
y zumo por la noche.

Y están los que hacen las dos cosas,
esos beben té.

Gary Snyder, La mente salvaje.
(Traducción de  Nacho Fernandez.)

miércoles, 18 de mayo de 2016

Pimientos

Hoy en el mercado, mientras compraba unos pimientos,
me he acordado del irónico y certero micro-poema de Ajo:

Te adoraré siempre, 
me importas un pimiento,
y si ahora no riman,
ya rimarán con el tiempo.


viernes, 8 de abril de 2016

No sé

Todas las casas con las que sueño son lejanas,
lejana es la voz de mi madre
llamándome a cenar, mientras yo corro a los trigales.

Estamos lejos como una pelota que ha fallado el tiro
y se va hacia el cielo, vivimos
como termómetros que se necesitan sólo cuando
los vamos a mirar.

La realidad lejana me examina a diario
como un pasajero desconocido que me despierta en medio del camino
preguntando: ¿Es ese el autobús?
y yo le digo: Sí, pero quiero decir: No sé.
No sé dónde están las ciudades de tus abuelos
que pretenden negar todos los males conocidos
tanto como los remedios a base de paciencia.

Sueño con una casa en la colina de nuestros deseos,
para ver cómo las olas del mar van dibujando
el cardiograma de nuestras caídas y amores,
cómo la gente cree para no hundirse
y cómo camina para no ser olvidada.

Lejanas son todas las cabañas en las que nos escondimos de la lluvia
y del dolor de las ciervas muriéndose ante cazadores
mucho más solitarios que hambrientos.
El instante lejano me pregunta a diario:
¿Es esa la ventana? ¿Es esa la vida? y yo le digo:
Sí, pero en realidad: No sé; no sé cuándo
van a hablar los pájaros sin pronunciar un cielo.

Nikola Mazdirov, Lo que dijimos nos persigue.
Traducción de Yolanda Castaño y Marija Petrovska.

miércoles, 30 de marzo de 2016

casa

nadie se va de casa salvo
que la casa sea la boca de un tiburón
solo corres hacia la frontera
cuando ves a toda la ciudad corriendo también

tus vecinos corriendo más rápido que tú
aliento ensangrentado en sus gargantas
el niño con el que fuiste a la escuela
que te besó aturdido detrás de la vieja fábrica de hojalata
lleva una pistola más grande que su cuerpo
solo te vas de casa
cuando la casa no te deja quedarte.

nadie se va de casa salvo que la casa te persiga
fuego bajo los pies
sangre caliente en tu vientre
es algo que nunca pensaste que harías
hasta que la cuchilla quemó amenazas en
tu cuello

e incluso entonces llevaste el himno
entre dientes
solo rompiste el pasaporte en el baño de un aeropuerto
sollozando mientras cada bocado de papel
dejaba claro que no ibas a volver.

tienes que entender,
que nadie mete a sus hijos en un barco
salvo que el agua sea más segura que la tierra
nadie se quema las manos
bajo trenes
debajo de vagones
nadie pasa días y noches en el estómago de un camión
alimentándose de periódicos salvo que las millas recorridas
signifiquen algo más que viaje.

nadie se arrastra debajo de vallas
nadie quiere que le peguen
que sientan lástima de él
nadie elige campos de refugiados
o registros sin ropa donde te dejan
el cuerpo dolorido
o la prisión,
porque la prisión es más segura
que una ciudad de fuego
y un guardia de la prisión
en la noche
es mejor que un camión lleno
de hombres que se parecen a tu padre

nadie podría soportarlo
nadie podría aguantarlo
ninguna piel sería lo bastante dura

los
volveos a casa negros
refugiados
sucios inmigrantes
solicitantes de asilo
exprimiendo nuestro país
negratas con las manos tendidas
huelen raro
salvaje
destrozaron su país y ahora quieren
destrozar el nuestro

cómo es que las palabras
las miradas sucias
caen rodando de vuestras espaldas
quizá porque el golpe es más blando
que un miembro arrancado
o las palabras son más tiernas
que catorce hombres entre
tus piernas
o los insultos son más fáciles
de tragar
que escombros
que huesos
que tu cuerpo infantil
en pedazos.

quiero ir a casa,
pero la casa es la boca de un tiburón
la casa es el cañón de la pistola
y nadie se iría de casa
salvo que la casa te persiga hasta la costa
salvo que la casa te diga
que muevas más deprisa las piernas

deja la ropa atrás
arrástrate por el desierto
vadea los océanos
ahógate
sálvate
sé hambre
mendiga
olvida el orgullo
tu supervivencia es más importante

nadie se va de casa hasta que la casa es una voz sudorosa en el oído
que dice:
vete,
huye de mí ahora
no sé en qué me he convertido
pero sé que cualquier lugar
es más seguro que aquí.

Warsan Shire

(no conocía a Warsan Shire pero
he encontrado este poema como un puñetazo en el blog Boquitas pintadas
con una traducción de la propia Noemí Pastor que
generosamente me ha permitido usarla. 
pero no sé por qué motivo
parece que a su versión le falta una estrofa.
la que publico es la de Berna Wang.)

sábado, 5 de marzo de 2016

haiku

Se posa el sol
en la taza de té.
Bebo la luz.

La enredadera, Susana Benet.

lunes, 8 de febrero de 2016

Carta

Me has dicho si me escribes
No lo hagas todo a máquina
Añade una línea con tu mano
Una palabra una nada oh no gran cosa
Sí sí sí sí sí sí sí sí

Mi Remington es bella sin embargo
Me gusta mucho y trabaja bien
Mi escritura es limpia y clara
Se ve muy bien que fui yo quien la escribió
Hay espacios que sólo yo sé hacer
Fíjate en el aspecto que tiene mi página
Sin embargo para darte el gusto agrego con tinta
Dos o tres palabras
Y una gran mancha de tinta
Para que no puedas leerlas.

Blaise Cendrars.

viernes, 5 de febrero de 2016

Recolección

Somos los recolectores,
los que recogen palos y piedras
y viejos nidos de avispas
caídos de la puerta del granero,
nueces con agujeros que parecen los ojos de los búhos,
trozos rotos de conchas,
preciosos en su rotura,
somos los que traen a casa
los huevos vacíos de las aves
y los colocamos en un pequeño estante de vidrio
¿para qué? ¿por cuánto tiempo?
No tiene importancia. Lo que importa
es la recolección,
los bolsillos llenos de restos
de días que se evaporaron, las huellas
de cierta memoria, un olor persistente,
una sonrisa que se incluye con la cáscara.

Nina Bagley

(encontré el otro día este texto y me gustó a pesar de la horrible traducción
automática, la atrevida versión es mía.)

sábado, 28 de noviembre de 2015

Canción del rinoceromte


Es hermosa la niebla en la mañana de Aluche
que no deja ver los edificios del centro ni la Sierra.

Es hermoso el ladrido de Jacob en el rellano
y son hermosas las antenas orientadas a rutinarios satélites
y es hermosa la tienda de modas pasadas de moda de la esquina
y es hermoso el gesto de brazos caídos de los árboles
y el modo en que mi amor arrastra las zapatillas por el pasillo.

Es hermosa la cuchara de madera para la miel
y el brillo turbio de la miel y su sabor dulce-amargo-dulce.

Es hermoso el olor a café recién hecho y a pan recién tostado
que se abre paso desde una cocina en al que nunca estuvimos
en casas de generaciones anteriores a la nuestra:
nuestros genes huelen a pan y café.

Es hermoso saberse aquí,
en el ínfimo instante de no estar en parte alguna,
moderadamente feliz y no desdichado, algo tan común.
Existente y no existente.
En el presente en lugar de en el no-presente
de las cosas que no volverán y las que no llegarán nunca.

Aunque estando aquí estoy también en esos no-presentes
que un día se bifurcaron dejando atrás hoyes posible
a cambio de este de hoy. Todo es cuestión
de un cambio de postura, estar aquí o allí,
incluso en los allíes que no existieron nunca.
Sentir cómo hubiera sido otro estar distinto de este mismo ser.
Y mientras tanto irme pero estar aquí, sin saber para quién.

Es hermosa la niebla de los lugares a los que nunca iremos,
donde somos quienes ya no seremos.
Es hermosa la señal que emiten y hace interferencias
con la emisión del presente,
dejándonos entrever a un tiempo
qué fuimos, qué no seremos, descodificar el ahora
como si no fuera más que una ecuación cuya única incógnita
es si el resultado es +(yo) o –(yo).

Es hermoso el sueño que tengo de otra vida paralela
en otra dimensión con otras leyes
y hermoso no saber, al despertar,
cuál es más real
ni cuál el basurero de la otra,
cuál la que la otra sostiene, la que me justifica.

Es hermoso el encorvado andar de los ancianos
y es hermoso el insoportable palique de las cotorras
en los árboles vecinos y es hermoso este instante
sólo por ser este instante que ya no es
y es a la vez cuanto fue y no fue,
cuanto será y cuanto ya no.
Es hermoso el libro sobre la mesa del salón
que cita el primer texto budista:
«Camina solo como un rinoceronte».
Es hermoso recoger los hilos que el día tiende
y con ellos componer, delicada y exhausta,
nuestra canción.

Es hermoso caminar solo entre la bruma
sabiéndome tantos a la vez.
Soy una conversación de inexistentes.
Soy lo que queda de una infinidad de futuros
que viven su truncada existencia dentro de mí.
Es hermoso haber elegido tantas veces:
soy un cruce de cruces de caminos.

Es hermosa la niebla en la mañana de Aluche
que sólo deja ver hacia adentro,
niebla en la que entrar es entrarse.

Como una multitud reconciliada,
camino solo entre la bruma
igual que un rinoceronte entre las ruinas
de un mundo suyo y no suyo.
Es hermosa la existencia.

La eterna cualquiercosa, Martín López-Vega.

sábado, 29 de agosto de 2015

Memoria

Tan solo recuerdas
el aire verde entre las hojas de los avellanos,
la mano pellizcando la alegría
de ser niño siempre,
una tarde y otra,
pues el tiempo no existía todavía y la muerte

- la muerte era una columna eléctrica
donde se posaban, solemnes, los pájaros.


Ambos mundos, Poesía 1988-2009,  Xuan Bello.

jueves, 16 de octubre de 2014

Chozas y escondites de nieve

Estos poemas no valen
demasiado, son sólo
unas palabras arrojadas
de forma azarosa.
Aún así
para mí
hay algo bueno
en hacerlos, es
como si tuviera en ellos por un breve
momento una casa.
Pienso en esas casitas
que hacía uno con ramas
cuando niño:
entrar a gatas en ellas, sentarse
y escuchar cuando llueve,
solo entre la maleza,
sentir las gotas de lluvia en tu nariz
y en tus cabellos –
o escondites de nieve en Navidad,
entrar a gatas y cerrar después
con una arpillera,
encender una vela, y estar ahí
por frías y enteras tardes.

Olav H. Hauge.


(he descubierto a Hauge leyendo a Knausgard, un descubrimiento que lleva a otro.)

martes, 10 de junio de 2014

El tiempo todo lo cura

dicen. Pero no,
la verdad es que el Tiempo
no cura nada.

Acaso evites
ciertas calles solitarias,
algunos rostros,
algunos vómitos febriles;

acaso huyas del Amor
y encuentres otros
y te digas:
no será lo mismo,
no lo será,
pero siempre es lo mismo.

El dolor es una tenia
que hiberna
a la espera
de un Tiempo propicio
para devorarte
las entrañas.

El Tiempo no cura
nada,
a lo sumo te enseña
a olvidar que sufriste.

Sangrarás de nuevo
cuando tropieces
con las mismas
piedras.

Miguel Cabrera Perez.

encontrado en las afinidades electivas, ese blog que tan buenas sorpresas me depara.

viernes, 16 de mayo de 2014

(Breve encontro)

Sobrevoabas un día o meu espacio aéreo
rozándome coas plumas levemente
e desaparecías cun rumor minguante
como a visión dun soño
fracasado.

xuño, 95

Poesía última de amor e enfermidade, Lois Pereiro.

miércoles, 30 de abril de 2014

Canto absoluto a la libertad

Su herida golpead de vez en cuando; 
no dejadla jamás que cicatrice. 
Que arroje sangre fresca su dolor 
y eterno viva en su raíz el llanto. 
Si se arranca a volar, gritadle a voces 
su culpa: ¡ que recuerde! 
Arrojadle pellas de barro oscuro al rostro. 
Si en su palabra crecen las flores nuevamente, 
pisad su savia roja 
hasta que nazcan lívidas, como manos de muerto. 
Talad: que no descuelle 
su corazón de música oprimida. 
Porque esa es vuestra ley, 
tan extraña a la mía: 
si un río se alza para hablar con la luna, 
ponedle un dique oscuro. 
Si una estrella olvidando su distancia 
se mece en los agraces labios de un muchacho, 
denunciadla a los astros. 
Cuando un corzo se beba la libertad y el bosque, 
atadlo como a un perro. 
Si hay algún pez que aprende a vivir sin el agua, 
negadle orilla y tierra.
Si el alba se deslumbra con claridad ajada, 
poned las hojas verdes de la noche en sus ojos. 
Si hay un hombre que tiene el corazón de viento, 
llenádselo de piedras 
y hundidle la rodilla sobre el pecho.

Marcos Ana, Las soledades del muro.



jueves, 6 de marzo de 2014

los insectos son los besos del sol

yo, que arriesgando mi propia vida
salvé insectos diminutos
de morir ahogados

capaz de escuchar el temblor de sus antenas
bajo mi seco aliento

capaz de insuflar vida

capaz de detener la lluvia
con solo desearlo

capaz de hacer girar el sol
alrededor de tu boca
porque tu boca
siempre será el centro del universo

yo, que tenía superpoderes
que era inmortal y lo sabía
ahora no sé nada

ha llegado marzo
y no sé nada

Isabel Bono

sábado, 1 de marzo de 2014

Lo que hay en mí

Lo que hay en mí es sobre todo cansancio;
No de esto ni de aquello,
Ni siquiera de todo o de nada:
Cansancio tal cual, en sí mismo,
Cansancio.

La sutileza de las sensaciones inútiles,
Las pasiones violentas por cosa ninguna,
Los amores intensos por el supuesto en alguien,
Todas esa cosas
-Esas y lo que  falta en ellas eternamente-;
Todo esto hace un cansancio,
Este cansancio,
Cansancio.

Hay sin duda quien ama lo infinito,
Hay sin duda quien desea lo imposible,
Hay sin duda quien nunca quiere nada;
Tres tipos idealistas, y yo ninguno de ellos:
Porque yo amo infinitamente lo finito,
Porque yo deseo imposiblemente lo posible,
Porque lo quiero todo, y un poco más si puede ser,
O hasta si no puede ser…

¿Y el resultado?
Para ellos la vida vivida o soñada,
Para ellos el sueño soñado o vivido,
Para ellos la media entre todo y nada; es decir, esto…
Para mí sólo un gran, un profundo
Y, ah, con qué felicidad infecundo, cansancio,
Un supremísimo cansancio,
ísimo, ísimo, ísimo,
Cansancio…

Alvaro de Campos.

sábado, 8 de febrero de 2014

COMO YO LA QUERÍA

Morir como un animal pequeño
en los cuentos para niños.

Eso tan terrible.
Lleno de hermosura.

Alejandra Pizarnik, Poesía completa.

(sin duda como la muerte que yo querría también.)


sábado, 25 de enero de 2014

Miniatura Asombrosa

Alguien puso unas semillas en mi mano:
treinta árboles mañana,
un bosque cincuenta años más tarde;
aves encontrarán el sur en esos árboles
y lobos encontrarán cobijo
y las hormigas crecerán como un cuerpo
entre las raíces ciegas y soñolientas
y alguna vez una casa y otra casa
construirán esas maderas
y el invierno bajará en sedimentos
y el otoño con su total hastío
pondrá sus pies pesados
sobre los troncos gruesos y no los vencerá.
Nada hará que se quiebren.
Y dentro de cien años cien hombres
serán hombres felices amando a sus mujeres
bajo esos techos amplios,
un perfume de bosque flotara todavía
en los hijos que lleguen,
el mundo será el mundo y la noche la noche
las lechuzas de entonces tendrán ojos más grandes
y comerán gorriones lo mismo que alacranes
y el ratón será mínimo como un insecto extraño,
su pálida pelambre lo volverá invisible
de noviembre a febrero, y no tendrá enemigo:
ni el águila ni el hombre, si acaso, la serpiente.
Treinta árboles mañana,
flores malvas y rojas creciendo en ese bosque...
Ayer, unas semillas que alguien puso en mi mano
y que yo lancé al cielo.

Tarde de Martes, Jorge Galán.

escuchaba radio 3 y estaba hablando este escritor salvadoreño que no conocía.
he buscado sobre él en internet y me he encontrado este poema.
me gusta descubrir poetas tan casualmente.



martes, 7 de enero de 2014

(...)
"porque yo soy más bien del bando de Nerón,
y que si ardemos Roma ya vendrán los bomberos"

(...)

Javier Velaza, "Los arrancados".

viernes, 20 de diciembre de 2013

(...)
Y tu esperanza, como ese faro
que ahora se apaga,
ahora se enciende,
ahora se apaga.

Paisaje, Poemas Reunidos Geyper, Isabel Bono.

lunes, 4 de noviembre de 2013

El futuro acabará por llegar

malgastábamos el tiempo 
ordenando en un álbum las fotos del verano 
para mirarlas alguna vez con nostalgia 
acumulábamos canicas piedras 
libros cartas poemas 
aplazábamos así la felicidad, la vida

todavía no sé por qué 
todavía no sé para cuándo
Isabel Bono