miércoles, 28 de noviembre de 2007

Pero no te vencen del todo cuando sabes que puedes huir

Tengo varios sitios donde refugiarme.

Uno de mis favoritos es la Orilla del Río.

Me voy con la Rata de Agua y el Topo y nadamos y navegamos en el bote y nos metemos, con alegría, en las corrientes y llevamos una cesta con el almuerzo que consiste en: pollo frío, lenguafriajamónterneraenfiambre
pepinillosenvinagreensaladapanecillosberroscarneenconserva
cervezadejengibrelimonadasoda y luego escuchamos el viento en los sauces.

Y si nieva voy a la madriguera del Tejón y duermo en una habitación mitad dormitorio mitad desván y las provisiones para el invierno del Tejón ocupan la mitad de la habitación: pilas de manzanas, nabos y patatas, cestas llenas de nueces y botes de miel. Y las sábanas de la cama huelen a lavanda.

Y la cocina tiene un suelo de ladrillo rojo, muy gastado y un ancho hogar donde arde un fuego de leños y tiene bancos de roble, brillantes por el uso y parece un lugar adecuado para que dos o tres amigos disfruten reunidos, comiendo, fumando y charlando con comodidad y contento.

Y el Tejón me dice: "En cuanto estás bajo tierra, sabes exactamente donde estás. Nada puede pasarte, ni nadie alcanzarte. Eres totalmente tu propio amo y no tienes que consultar con nadie ni preocuparte por lo que dicen. Las cosas siguen su camino allá arriba y tu las dejas y no te molestas por ellas. Cuando quieres, vas arriba, y ahí están las cosas esperándote".

Me conforta saber que siempre puedo huir y que ellos están allí, esperándome.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Peleas

Generalmente la veo venir e intento esquivarla, a veces lo consigo.

Pero otras veces no me queda más remedio que pelear y entonces nos enzarzamos en una sucesión de empujones, patadas, mordiscos, golpes en la nariz, todo vale, no nos andamos con tonterías de juego limpio.

Y terminamos rodando por el suelo, golpeándonos contra las patas de las sillas, y a veces consigo inmovilizarla entre la pared y el lateral del sofá y le digo, jadeando, ¿TE RINDES? y no le queda más remedio que asentir.

Pero otras veces soy yo la inmovilizada y por más rabia que sienta, es ella la que ha vencido.

Ella, la maldita angustia.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Día marrón

Día marrón, pegajoso, en el que todo se tuerce y cuesta un esfuerzo infinito.
Día sin esperanza ni satisfacciones.


Largo, largo día marrón.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Poema

Pero encuentro otro (de Atxaga, claro):

FAMILIA V
(Shola habla de los días malos)


Hay días malos en la vida.
Son verdaderamente malos, efectivamente.
¿Y qué pasa entonces?
Pues pasa que me meto debajo de la cama.
Eso pasa, efectivamente.

Va Grogo y me dice: ¿Salimos de paseo?
Y le digo: ¡No! ¡Déjame en paz!
¿No ves que es un día malo, efectivamente?

Luego viene Mary Brau Brau
y me invita a jugar a los ratones
Yo le digo: ¡No! ¡Déjame en paz!
¿No ves que es un día malo, efectivamente?

Más tarde vienen los dos juntos,
me ruegan, me imploran, me lloran etcétera.
¿No quieres leer un cuento muy divertido?, dicen.
Yo no digo nada, guardo silencio efectivamente,
porque yo soy así, tengo mucha personalidad.

Viene por fin una señora, y me razona así:
¡no quieres salir de debajo de la cama?
Ya sé que es un día malo efectivamente,
pero es que pasa una cosa...
¿Qué cosa?, pregunto yo toda intrigada.
Ella responde: Pues pasa que te he preparado
un plato de carne con arroz. ¿Qué hago? ¿Lo tiro?
¿Tirar?, grito yo. ¿Estás loca o qué?
Salgo de mi escondite
y voy a la cocina disparada;
toda regla tiene sus escorpiones.



Si alguna vez escribiera un poema como este, seguidamente podría, feliz, darme un tiro en la sien, efectivamente.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Mi (modesta) cesta de la compra




Me encantan los mercados (y eso que al que voy no es demasiado exótico).

Lo que hay en esa cesta: escarola, broco lee (:-D), cebollas, remolacha roja, granadas, mandarinas (que no se ven), nueces (tampoco).

Y busco, sin encontrarlo, un poema de Bernardo Atxaga que habla de nueces y ardillas que atracan supermercados, lástima.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Cicatrices

Cuando era una cría, me caí mientras echaba una carrera a mi hermano. Yo iba en patinete y me hice una herida, profunda, en el dorso de la mano.
Durante años tuve una cicatriz, redonda.
Luego desapareció, extrañamente.

Hoy, de pronto, he tenido una sensación rara en esa mano y cuando me he rozado, me he dado cuenta de que era esa cicatriz, que ya no tengo, lo que me dolía.

Curioso que las cicatrices que ya no se ven sigan doliendo.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Desayunos



Hoy desayunaba Darjeeling con Johanes.