miércoles, 15 de mayo de 2013

Oropéndola

Mayo es el mes en el que canta la oropéndola,
canta todas las mañanas escondida en un chopo
y su canto es monótono, una melodía simple que se repite
siempre en el mismo tono, tan musical
por su timbre muy puro, como de flauta antigua,
(y también un poco triste).
Si acaso deja entrever su plumaje negroamarillo,
es sólo el tiempo que le lleva desplazarse a otro chopo
-un trazo fugaz de ondulaciones veloces-
y desde allí sigue cantando.
No volverá a cantar en todo el año:
se marchará en silencio hacia otras tierras.
Yo miro largamente los chopos donde estuvo,
donde estará otra vez cuando vuelva un nuevo mayo.

Manuel Garrido, Tu voz en mi jardín.


(y sí, acabo de verla entre los chopos, ayer solo la oí, qué alegría!)

2 comentarios:

Lenteja dijo...

:)) Yo he visto ya las golondrinas, los vencejos y aviones...(que sin gafas me parecen todos iguales, la verdad )
Besos.Lenteja

shichimi dijo...

mujer, pues ponte las gafas para verlos.
;-P