viernes, 8 de abril de 2016

No sé

Todas las casas con las que sueño son lejanas,
lejana es la voz de mi madre
llamándome a cenar, mientras yo corro a los trigales.

Estamos lejos como una pelota que ha fallado el tiro
y se va hacia el cielo, vivimos
como termómetros que se necesitan sólo cuando
los vamos a mirar.

La realidad lejana me examina a diario
como un pasajero desconocido que me despierta en medio del camino
preguntando: ¿Es ese el autobús?
y yo le digo: Sí, pero quiero decir: No sé.
No sé dónde están las ciudades de tus abuelos
que pretenden negar todos los males conocidos
tanto como los remedios a base de paciencia.

Sueño con una casa en la colina de nuestros deseos,
para ver cómo las olas del mar van dibujando
el cardiograma de nuestras caídas y amores,
cómo la gente cree para no hundirse
y cómo camina para no ser olvidada.

Lejanas son todas las cabañas en las que nos escondimos de la lluvia
y del dolor de las ciervas muriéndose ante cazadores
mucho más solitarios que hambrientos.
El instante lejano me pregunta a diario:
¿Es esa la ventana? ¿Es esa la vida? y yo le digo:
Sí, pero en realidad: No sé; no sé cuándo
van a hablar los pájaros sin pronunciar un cielo.

Nikola Mazdirov, Lo que dijimos nos persigue.
Traducción de Yolanda Castaño y Marija Petrovska.

miércoles, 30 de marzo de 2016

casa

nadie se va de casa salvo
que la casa sea la boca de un tiburón
solo corres hacia la frontera
cuando ves a toda la ciudad corriendo también

tus vecinos corriendo más rápido que tú
aliento ensangrentado en sus gargantas
el niño con el que fuiste a la escuela
que te besó aturdido detrás de la vieja fábrica de hojalata
lleva una pistola más grande que su cuerpo
solo te vas de casa
cuando la casa no te deja quedarte.

nadie se va de casa salvo que la casa te persiga
fuego bajo los pies
sangre caliente en tu vientre
es algo que nunca pensaste que harías
hasta que la cuchilla quemó amenazas en
tu cuello

e incluso entonces llevaste el himno
entre dientes
solo rompiste el pasaporte en el baño de un aeropuerto
sollozando mientras cada bocado de papel
dejaba claro que no ibas a volver.

tienes que entender,
que nadie mete a sus hijos en un barco
salvo que el agua sea más segura que la tierra
nadie se quema las manos
bajo trenes
debajo de vagones
nadie pasa días y noches en el estómago de un camión
alimentándose de periódicos salvo que las millas recorridas
signifiquen algo más que viaje.

nadie se arrastra debajo de vallas
nadie quiere que le peguen
que sientan lástima de él
nadie elige campos de refugiados
o registros sin ropa donde te dejan
el cuerpo dolorido
o la prisión,
porque la prisión es más segura
que una ciudad de fuego
y un guardia de la prisión
en la noche
es mejor que un camión lleno
de hombres que se parecen a tu padre

nadie podría soportarlo
nadie podría aguantarlo
ninguna piel sería lo bastante dura

los
volveos a casa negros
refugiados
sucios inmigrantes
solicitantes de asilo
exprimiendo nuestro país
negratas con las manos tendidas
huelen raro
salvaje
destrozaron su país y ahora quieren
destrozar el nuestro

cómo es que las palabras
las miradas sucias
caen rodando de vuestras espaldas
quizá porque el golpe es más blando
que un miembro arrancado
o las palabras son más tiernas
que catorce hombres entre
tus piernas
o los insultos son más fáciles
de tragar
que escombros
que huesos
que tu cuerpo infantil
en pedazos.

quiero ir a casa,
pero la casa es la boca de un tiburón
la casa es el cañón de la pistola
y nadie se iría de casa
salvo que la casa te persiga hasta la costa
salvo que la casa te diga
que muevas más deprisa las piernas

deja la ropa atrás
arrástrate por el desierto
vadea los océanos
ahógate
sálvate
sé hambre
mendiga
olvida el orgullo
tu supervivencia es más importante

nadie se va de casa hasta que la casa es una voz sudorosa en el oído
que dice:
vete,
huye de mí ahora
no sé en qué me he convertido
pero sé que cualquier lugar
es más seguro que aquí.

Warsan Shire

(no conocía a Warsan Shire pero
he encontrado este poema como un puñetazo en el blog Boquitas pintadas
con una traducción de la propia Noemí Pastor que
generosamente me ha permitido usarla. 
pero no sé por qué motivo
parece que a su versión le falta una estrofa.
la que publico es la de Berna Wang.)

lunes, 21 de marzo de 2016

21 de marzo y llego tarde

tengo que agradecer mucho a Netalga no solo que me recordara
que hoy tocaba Elenita si no que, cuando se lo he pedido, se haya
levantado de la cama y haya bajado hasta el quiosco a por el
ejemplar (era un poco tarde para estar en la cama pero ella sabrá ;-)

aquí vuelve Elenita.



sábado, 5 de marzo de 2016

haiku

Se posa el sol
en la taza de té.
Bebo la luz.

La enredadera, Susana Benet.

jueves, 3 de marzo de 2016

marzo

ya es marzo,
ya hay otra luz al amanecer, los atardeceres se alargan
y mi patio está lleno de violetas, nunca había habido tantas.

todas las mañanas llevo una manzana a la borriquilla
que está en el cercado, cuando me ve viene hacia mí
y deja que la acaricie mientras mastica concentrada.

una gata zalamera me pide comida cuando salgo
y se viene un rato de paseo con Ras  y conmigo.
(Ras siente curiosidad y prevención a partes iguales.)

y escucho en bucle a Anohni (antes Antony) en esta canción
desolada y hermosa.

todo es tan frágil.

lunes, 8 de febrero de 2016

Carta

Me has dicho si me escribes
No lo hagas todo a máquina
Añade una línea con tu mano
Una palabra una nada oh no gran cosa
Sí sí sí sí sí sí sí 

Mi Remington es bella sin embargo
Me gusta mucho y trabaja bien
Mi escritura es limpia y clara
Se ve muy bien que fui yo quien la escribió
Hay espacios que sólo yo sé hacer
Fíjate en el aspecto que tiene mi página
Sin embargo para darte el gusto agrego con tinta
Dos o tres palabras
Y una gran mancha de tinta
Para que no puedas leerlas.

Blaise Cendrars.

viernes, 5 de febrero de 2016

Recolección

Somos los recolectores,
los que recogen palos y piedras
y viejos nidos de avispas
caídos de la puerta del granero,
nueces con agujeros que parecen los ojos de los búhos,
trozos rotos de conchas,
preciosos en su rotura,
somos los que traen a casa
los huevos vacíos de las aves
y los colocamos en un pequeño estante de vidrio
¿para qué? ¿por cuánto tiempo?
No tiene importancia. Lo que importa
es la recolección,
los bolsillos llenos de restos
de días que se evaporaron, las huellas
de cierta memoria, un olor persistente,
una sonrisa que se incluye con la cáscara.

Nina Bagley

(encontré el otro día este texto y me gustó a pesar de la horrible traducción
automática, la atrevida versión es mía.)