viernes, 25 de julio de 2014

Run Run se fue p'al norte

¿cómo es que nunca había escuchado esta canción?

jueves, 17 de julio de 2014

Los peores climas son los mejores

  Marzo: Alhelíes (especialmente los marrones de antes). Vientos
gélidos barriendo las esquinas y lanzándote arenilla a los ojos. Liebres
enfrentándose en combates de boxeo entre el trigo verde.
  Abril: El olor de la tierra después del chaparrón. El placer de oír
puntualmente al cuco el día 14 y de ver la primera golondrina;
que, de hecho, suele ser un avión zapador.
  Mayo: Compota de ruibarbo. El placer de no llevar ropa interior
de abrigo.
  Junio: Tormentas de verano. El olor del heno. Salir a dar paseos
después de cenar. Deslomarse recogiendo patatas.
  Julio: Ir a la oficina con la camisa arremangada. El crujido
incesante de los huesos de cereza mientras uno camina por las aceras
de Londres.
  Agosto: Mosquitos. Ciruelas. Bañarse en el mar. Lechos de geranios,
dolorosos de mirar. El olor polvoriento de los carros cisterna.
  Septiembre: Zarzamoras. Cambian de color las primeras hojas.
Mañanas cargadas de rocío. El placer de ver de nuevo un fuego en la
chimenea.
  Octubre: Días sin una pizca de viento. Olmos amarillentos asomando
por encima de la neblina, con todas las hojas muertas y ninguna
caída.
  Noviembre: Vendavales violentos. El olor de las hogueras de ramas
secas.
  Diciembre: Búhos ululando. Películas de escarcha en los charcos.
Castañas asadas. El sol colgando sobre los tejados como una bola
escarlata que podemos mirar sin protegernos los ojos.

Los peores climas son los mejores, Ensayos, George Orwell.

martes, 10 de junio de 2014

El tiempo todo lo cura

dicen. Pero no,
la verdad es que el Tiempo
no cura nada.

Acaso evites
ciertas calles solitarias,
algunos rostros,
algunos vómitos febriles;

acaso huyas del Amor
y encuentres otros
y te digas:
no será lo mismo,
no lo será,
pero siempre es lo mismo.

El dolor es una tenia
que hiberna
a la espera
de un Tiempo propicio
para devorarte
las entrañas.

El Tiempo no cura
nada,
a lo sumo te enseña
a olvidar que sufriste.

Sangrarás de nuevo
cuando tropieces
con las mismas
piedras.

Miguel Cabrera Perez.

encontrado en las afinidades electivas, ese blog que tan buenas sorpresas me depara.

jueves, 5 de junio de 2014

algunas constataciones

(primera constatación)
me encantaría sentir ese ardoroso fervor republicano que veo a mi alrededor y
que se adueña de las plazas ondeando banderas tricolores,
me haría sentir parte de algo.
sospecho que debe producir la misma hermandad que envuelve
a los independistas catalanes agitando la estelada.
y claro que si hubiera un referéndum votaría a favor de la república.
pero solo pensar que el presidente de la república sería en este momento Ansar
me produce urticaria.

constato pues que no soy fervorosamente republicana.

(segunda constatación)
en el 2009 pasé una época espantosa y escribí que toda situación,
por desastrosa que sea,
es susceptible de empeorar.

vuelvo a constatarlo.

sábado, 24 de mayo de 2014

ruido de fondo

la radio era un ruido de fondo, no se puede decir que le prestara mucha atención.
entrevistaban a un director de cine.
y de pronto escuché algo que decía.
la diferencia entre el optimismo y la esperanza.
hay situaciones en las que no puedes ser optimista.
pero en las que no debes perder la esperanza.

va a ser eso (si ahora pudiera creerlo).

viernes, 16 de mayo de 2014

(Breve encontro)

Sobrevoabas un día o meu espacio aéreo
rozándome coas plumas levemente
e desaparecías cun rumor minguante
como a visión dun soño
fracasado.

xuño, 95

Poesía última de amor e enfermidade, Lois Pereiro.

miércoles, 30 de abril de 2014

Canto absoluto a la libertad

Su herida golpead de vez en cuando; 
no dejadla jamás que cicatrice. 
Que arroje sangre fresca su dolor 
y eterno viva en su raíz el llanto. 
Si se arranca a volar, gritadle a voces 
su culpa: ¡ que recuerde! 
Arrojadle pellas de barro oscuro al rostro. 
Si en su palabra crecen las flores nuevamente, 
pisad su savia roja 
hasta que nazcan lívidas, como manos de muerto. 
Talad: que no descuelle 
su corazón de música oprimida. 
Porque esa es vuestra ley, 
tan extraña a la mía: 
si un río se alza para hablar con la luna, 
ponedle un dique oscuro. 
Si una estrella olvidando su distancia 
se mece en los agraces labios de un muchacho, 
denunciadla a los astros. 
Cuando un corzo se beba la libertad y el bosque, 
atadlo como a un perro. 
Si hay algún pez que aprende a vivir sin el agua, 
negadle orilla y tierra.
Si el alba se deslumbra con claridad ajada, 
poned las hojas verdes de la noche en sus ojos. 
Si hay un hombre que tiene el corazón de viento, 
llenádselo de piedras 
y hundidle la rodilla sobre el pecho.

Marcos Ana, Las soledades del muro.