domingo 7 de febrero de 2010

sobre gustos...

me gustan las tempestades.


voy a sembrar vientos...

sábado 6 de febrero de 2010

Nada queda de nuestro palomar blanco...

Nada queda de nuestro
palomar blanco, donde
sentimos el primer
vértigo nada queda
del almendro en el que
imaginábamos lianas
y éramos dos tarzanes nada queda
de la tapia que el mundo dividía
en territorio apache
y en territorio sioux nada queda
del cuarto de las ratas
que olía a viejas historias y tampoco
queda nada me han dicho
de la terraza ni de la
galeria de cristal donde el sol en invierno
se acurrucaba como un gato nada
queda de la escalera
de caracol ya nada
del jardín con castaños con acacias
con ¿qué? donde aprendimos a montar
en bicicleta nada
queda de nuestra casa
primera
Hay una valla
y detrás nada, los expertos
han medido el terreno con sus metros cuadrados
con sus gafas cuadradas han aojado el terreno
con sus zapatos negros han sumado la tierra
de nuestra infancia que hoy no tiene
dónde meterse:
está prohibido
el paso a los ajenos a la obra.

Anibal Nuñez

viernes 5 de febrero de 2010

paisaje de infancia

Han talado la acacia.

El jardín me parece muy pequeño pero los árboles han crecido mucho (puedo recordar cada piedra del jardín, cada árbol).
También hay árboles nuevos.

No he visto el ciruelo que tanto quería ni el chopo enorme que era mi casa (ese mismo chopo en el que estaba cuando pensé: querría tener siempre nueve años) pero la valla recubierta de hiedra no me dejaba ver mucho.

La casa está casi igual aunque han añadido un horroroso cerramiento de
aluminio dorado en el porche del salón.

El porche de la cocina sí es el mismo en el que desayunábamos en verano, felices desayunos de la infancia.

La tumba del primer perro que tuve está debajo del asfalto.

Hay avisos por todas partes de que está conectada la alarma.


No he querido demorarme mucho, alguien que ronda una casa siempre es sospechoso.
Aunque sea alguien que pasó allí toda su infancia.


Melancolía.

jueves 4 de febrero de 2010

?

se me hace raro

me hace raro

*

*

*

raro

viernes 29 de enero de 2010

Huida de loba

A quien me pregunta
cuantos amores he tenido
le respondo que mire
en los bosques para ver
en cuantas trampas ha quedado
mi pelo.

Alda Merini

miércoles 27 de enero de 2010

Tarde

No las ramas desnudas de diciembre,
ni la calle mojada, ni esas nubes
que una gran mano indiferente lleva
lo mismo que las trajo, ni las luces
en tal o cual ventana, siempre lejos:
no es eso lo que ves, sino a ti mismo.
Tarde deshabitada e inclemente,
y no más que la noche a su final.

José Cereijo

viernes 22 de enero de 2010

la vida de los otros

llegué a esta página dando saltos de un enlace a otro.
fotos como las que todos hacemos.
abrazos, fiestas, besos, perros, gatos, adolescentes, abuelos, risas, compañeros, paisajes, niños, amigos...
muchas fotos malas, algunas fotos buenas.

todos tan iguales.
todos tan distintos.


cuando me fui a dormir se vino conmigo una extraña melancolía.

hubiera preferido dormir sola.




digresiones.
1.- cuando he escrito dando saltos he recordado un saltador que tenía de cría, un muelle gigante con una plataforma para los pies y un manillar. me pasaba horas dando saltos.
hacía haños que no me hacordaba de hel.

2.- En esos casos Oliveira agarraba una hoja de papel y escribía las grandes palabras por las que iba resbalando su rumia. Escribía, por ejemplo: "El gran hasunto", o "la hencrucijada". Era suficiente para ponerse a reír y cebar otro mate con más ganas. "La hunidad", hescribía Holiveira. "El hego y el hotro". Usaba las haches como otros la penicilina. Después volvía más despacio al asunto, se sentía mejor. "Lo himportante es no hinflarse", se decía Holiveira. A partir de esos momentos se sentía capaz de pensar sin que las palabras le jugaran sucio. Apenas un progreso metódico porque el gran asunto seguía invulnerable. "Quién te iba a decir, pibe, que acabarías metafísico?", se interpelaba Oliveira. "Hay que resistirse al ropero de tres cuerpos, che, conformate con la mesita de luz del insomnio cotidiano".

Rayuela (capítulo 90), Julio Cortazar