"Sin embargo la niebla persistía en su mente y lo que le irritaba era tener que pensar en algo que no le gustaba, tener que disciplinar las ideas hacia una única meta en vez de dejarlas vagar libres y saltarinas por el espacio gratuito de la imaginación."
José Avello. Jugadores de billar.
viernes, 23 de enero de 2009
viernes, 16 de enero de 2009
pequeños placeres
abrir un tronco de un solo y preciso golpe de hacha,
entrar en calor después del frío,
observar dos avefrías en el río,
que salte la liebre y verla correr,
leer el poema que hubiera escrito,
beber te,
que todo deje de importar.
entrar en calor después del frío,
observar dos avefrías en el río,
que salte la liebre y verla correr,
leer el poema que hubiera escrito,
beber te,
que todo deje de importar.
lunes, 12 de enero de 2009
A nadie
Que cosa es el amor,
medio pariente del dolor,
que a ti y a mí no nos tocó,
que no ha sabido, ni ha querido, ni ha podido
por eso no estás conmigo...
Porque no nos conocemos y tampoco nos queremos,
porque nunca te he mirado ni despiertas a mi lado,
porque no sé si te gustan como a mí las milanesas,
porque no sé dónde vives, ni con qué las aderezas,
porque puede que te falte entusiasmo antagonista,
porque puede que te sobre moralina y seas panista.
Ay, que cosa es el amor,
medio pariente del dolor,
que a ti y a mí no nos tocó,
que no ha sabido, ni ha querido, ni ha podido
por eso no estás conmigo...
Porque no nos conocimos y en el tiempo que perdimos
cada quien vivió su parte, pero cada quien aparte,
porque no puede apagarse lo que nuca se ha encendido,
porque no puede ser sano lo que nunca se ha podrido...
Porque nunca entenderías mis cansancios, mis manías,
porque a ti te dió lo mismo que cayera en el abismo,
este amor que despreciaste porque nunca me buscaste,
donde yo no hubiera estado, ni me hubiera enamorado...
Que cosa es el amor,
medio pariente del dolor,
que a ti y a mí no nos tocó,
que no ha sabido, ni ha querido, ni ha podido
por eso no estás conmigo,
por eso... no estoy contigo.
Liliana Felipe
(gracias Itoiza ;-P)
medio pariente del dolor,
que a ti y a mí no nos tocó,
que no ha sabido, ni ha querido, ni ha podido
por eso no estás conmigo...
Porque no nos conocemos y tampoco nos queremos,
porque nunca te he mirado ni despiertas a mi lado,
porque no sé si te gustan como a mí las milanesas,
porque no sé dónde vives, ni con qué las aderezas,
porque puede que te falte entusiasmo antagonista,
porque puede que te sobre moralina y seas panista.
Ay, que cosa es el amor,
medio pariente del dolor,
que a ti y a mí no nos tocó,
que no ha sabido, ni ha querido, ni ha podido
por eso no estás conmigo...
Porque no nos conocimos y en el tiempo que perdimos
cada quien vivió su parte, pero cada quien aparte,
porque no puede apagarse lo que nuca se ha encendido,
porque no puede ser sano lo que nunca se ha podrido...
Porque nunca entenderías mis cansancios, mis manías,
porque a ti te dió lo mismo que cayera en el abismo,
este amor que despreciaste porque nunca me buscaste,
donde yo no hubiera estado, ni me hubiera enamorado...
Que cosa es el amor,
medio pariente del dolor,
que a ti y a mí no nos tocó,
que no ha sabido, ni ha querido, ni ha podido
por eso no estás conmigo,
por eso... no estoy contigo.
Liliana Felipe
(gracias Itoiza ;-P)
sábado, 10 de enero de 2009
domingo, 4 de enero de 2009
"Y las dos hermosas criaturas demoníacas rondaban y caminaban sin cesar, buscando en la base de su jaula, entre cuyos barrotes pasaba exactamente una garra asesina -siempre un brinco fuera de su alcance un casi invisibles gorrión se alejaba picoteando sobre el polvo- buscando con eterna voracidad y al mismo tiempo buscando con desesperación algún modo de escapar, cruzándose una y otra vez, rítmicamente, como verdaderos condenados y bajo un hechizo compulsivo."
Malcolm Lowry, El más valiente de los barcos.
Malcolm Lowry, El más valiente de los barcos.
jueves, 1 de enero de 2009
viernes, 26 de diciembre de 2008
Un puñado de paja
En el mercado de frutas y verduras de los sábados hay una zona donde se ponen los que llevan mercancías mínimas para vender: dos conejos, tres gallos, huevos, dos palomas en una jaula...
Casi todos son gente mayor que espera de pie, con infinita paciencia, la llegada de los compradores.
Entre ellos había una mujer muy mayor, con abrigo y chal, que vendía huevos.
Solo una cesta de mimbre, el asa reparada con alambre, que contenía una docena de huevos. De la paja que los protegía había sacado un puñado que, extendido sobre el suelo que pisaba, parecía que la aislaba del frío.
Una docena de huevos, un puñado de paja y mucho frío.
Casi todos son gente mayor que espera de pie, con infinita paciencia, la llegada de los compradores.
Entre ellos había una mujer muy mayor, con abrigo y chal, que vendía huevos.
Solo una cesta de mimbre, el asa reparada con alambre, que contenía una docena de huevos. De la paja que los protegía había sacado un puñado que, extendido sobre el suelo que pisaba, parecía que la aislaba del frío.
Una docena de huevos, un puñado de paja y mucho frío.
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