miércoles, 24 de febrero de 2010

insomnio

son las siete, es de noche.
bebo té.
miro por la ventana la oscuridad de fuera.

desvelada desde quizá las cuatro,
mis pensamientos dan vueltas en torno a lo que me ocupa (y preocupa).

pero luego saltan libres y ligeros por otras latitudes.
me gusta cuando eso sucede.

poco antes de levantarme oigo cantar a los gallos.
me gusta cuando los oigo.
me producen una sensación que no sé explicar muy bien, como de veranos de infancia feliz.
(el domingo pude ver en cine y en versión original Mi vecino Totoro.
veranos de infancia feliz.)
es un poco absurdo, lo sé, los gallos también cantan en los desastres.
pero.


miro por la ventana.
bebo té.
Ras se acerca para que la acaricie.
cantan los gallos.
voy a desayunar.
amanece.

3 comentarios:

alicia dijo...

Qué maravilla despertarse con el canto de los gallos y no con la voz afónica de la alarma del móvil... Besos

Elena Netalga dijo...

Yo también me quedé estaba insomne, Chi:


Anoche mi casa se convirtió en bosque.
Un viento inesperado arrancó las últimas hojas del castaño
(mis ojos).
También se llevó de golpe una semilla
que se había cobijado entre mis dedos.
Y así, en pelotas
y temblando de frío,
el arbolito y yo nos preguntamos
cómo acabar este invierno.
Aguantando huracanes,
soltando hojas, soltando ojos,
soltando lastre.
Tírenlo todo, menos las patatas.
Bajo la lluvia.
Y sin sueño.
Puto vendaval de mierda.

...

mgab. dijo...

y los gallos cantan también al mediodía, y por la tarde, y al anochecer... disfrútalos!