miércoles, 12 de noviembre de 2014
sábado, 8 de noviembre de 2014
Mary Oliver
(Cómo voy al bosque.)
Habitualmente voy al bosque sola, sin un solo amigo, porque son todos sonreidores y conversadores, y por lo tanto inapropiados.
No me gusta que me vean hablando con los pájaros. O abrazando al viejo roble negro. Yo tengo mi forma de rezar. Sin duda, tú tienes la tuya.
Y además, cuando estoy sola puedo convertirme en invisible. Puedo sentarme sobre un montículo, quieta como un puñado de malezas, hasta que los zorros pasan corriendo, despreocupados. Puedo escuchar el sonido inaudible de las rosas cantando.
Si alguna vez has venido al bosque conmigo, debo quererte mucho.
DEMORÁNDOME EN LA FELICIDAD
Después de una lluvia después de días sin lluvia
se pone fresco, privado y límpido debajo de los árboles,
y ahí la humedad, casada con la gravedad,
cae de rama en rama, de hoja en hoja, hasta el suelo
donde va a desaparecer- pero, desde luego, se desvanece
sólo para nuestros ojos. Las raíces de los robles tendrán su parte,
y las blancas hebras del pasto, y los almohadones de musgo;
unas pocas gotas, redondas como perlas, entrarán al túnel del topo;
y pronto tantas pequeñas piedras, enterradas por miles de años,
sentirán que ellas mismas son tocadas.
(traducción de Tom Maver.)
lunes, 20 de octubre de 2014
!!!!!!!
saco de la estantería Fotocopias de John Berger,
hace años que no lo abro pero busco releer Una mujer en bicicleta,
un texto que me gusta mucho.
sorprendida, leo:
"Estamos saliendo de Gotebörg..."
Gotebörg es el Gotemburgo de mi sueño,
qué casualidad!
dentro del libro hay dos recortes de periódico,
un texto de John Berger y otro de Manuel Rivas.
en el de Rivas leo:
"Escribió Milan Kundera que el hombre..."
absoluto asombro.
y regocijo.
hace años que no lo abro pero busco releer Una mujer en bicicleta,
un texto que me gusta mucho.
sorprendida, leo:
"Estamos saliendo de Gotebörg..."
Gotebörg es el Gotemburgo de mi sueño,
qué casualidad!
dentro del libro hay dos recortes de periódico,
un texto de John Berger y otro de Manuel Rivas.
en el de Rivas leo:
"Escribió Milan Kundera que el hombre..."
absoluto asombro.
y regocijo.
una espuma de una noche
Milan Kundera está molesto, nos saluda con frialdad y nos regaña,
sabe que estuvimos en Gotenburgo y no pasamos a verle.
no sé por qué va vestido de militar.
sabe que estuvimos en Gotenburgo y no pasamos a verle.
no sé por qué va vestido de militar.
jueves, 16 de octubre de 2014
Chozas y escondites de nieve
Estos poemas no valen
demasiado, son sólo
unas palabras arrojadas
de forma azarosa.
Aún así
para mí
hay algo bueno
en hacerlos, es
como si tuviera en ellos por un breve
momento una casa.
Pienso en esas casitas
que hacía uno con ramas
cuando niño:
entrar a gatas en ellas, sentarse
y escuchar cuando llueve,
solo entre la maleza,
sentir las gotas de lluvia en tu nariz
y en tus cabellos –
o escondites de nieve en Navidad,
entrar a gatas y cerrar después
con una arpillera,
encender una vela, y estar ahí
por frías y enteras tardes.
Olav H. Hauge.
(he descubierto a Hauge leyendo a Knausgard, un descubrimiento que lleva a otro.)
demasiado, son sólo
unas palabras arrojadas
de forma azarosa.
Aún así
para mí
hay algo bueno
en hacerlos, es
como si tuviera en ellos por un breve
momento una casa.
Pienso en esas casitas
que hacía uno con ramas
cuando niño:
entrar a gatas en ellas, sentarse
y escuchar cuando llueve,
solo entre la maleza,
sentir las gotas de lluvia en tu nariz
y en tus cabellos –
o escondites de nieve en Navidad,
entrar a gatas y cerrar después
con una arpillera,
encender una vela, y estar ahí
por frías y enteras tardes.
Olav H. Hauge.
(he descubierto a Hauge leyendo a Knausgard, un descubrimiento que lleva a otro.)
sábado, 4 de octubre de 2014
Cuando todo lo que veía, incluso un torcido y oxidado
tendedero en un patio trasero, manzanas podridas en el suelo
debajo de un árbol, una barca tapada con una lona con los
caballetes mojados sobresaliendo y la hierba debajo, amarilla
y aplastada, ardía de belleza.
La muerte del padre, Karl Ove Knausgard.
tendedero en un patio trasero, manzanas podridas en el suelo
debajo de un árbol, una barca tapada con una lona con los
caballetes mojados sobresaliendo y la hierba debajo, amarilla
y aplastada, ardía de belleza.
La muerte del padre, Karl Ove Knausgard.
lunes, 15 de septiembre de 2014
cae la tarde en el camping en el que me he parado,
he cenado ya y no son ni las ocho.
un arrendajo grazna entre los árboles.
en septiembre solo andan por los campings parejas de jubilados
y los que vamos solos, el hombre de la moto, el chico de la bici,
yo y mi furgoneta.
me he bañado al llegar.
soñé que sería en el río que hay al fondo pero resulta ser apenas un arroyo.
sin embargo hay una piscina que está tentadoramente vacía cuando llego.
por una vez no me tiro de cabeza y entro en el agua desde los escalones,
el agua está casi caliente, me sorprende.
tengo la piscina para mi sola.
he cenado noodles.
bebo vino.
leo a Karl Ove K.
oscurece.
y el tiempo se suspende.
he cenado ya y no son ni las ocho.
un arrendajo grazna entre los árboles.
en septiembre solo andan por los campings parejas de jubilados
y los que vamos solos, el hombre de la moto, el chico de la bici,
yo y mi furgoneta.
me he bañado al llegar.
soñé que sería en el río que hay al fondo pero resulta ser apenas un arroyo.
sin embargo hay una piscina que está tentadoramente vacía cuando llego.
por una vez no me tiro de cabeza y entro en el agua desde los escalones,
el agua está casi caliente, me sorprende.
tengo la piscina para mi sola.
he cenado noodles.
bebo vino.
leo a Karl Ove K.
oscurece.
y el tiempo se suspende.
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